EL FUTURO DEL EMPLEO EN PLATAFORMAS DIGITALES

La digitalización es un reto de presente y futuro, también, y especialmente, en el mundo del trabajo. El ordenamiento jurídico vigente es incapaz de dar respuesta a las nuevas realidades que emergen como resultado de las transformaciones que la digitalización supone. Nos encontramos ante la necesidad de dar un encaje jurídico a estas nuevas realidades laborales en España; y es que la ausencia de un marco legal acorde con las nuevas realidades supone una colosal inseguridad jurídica y la inevitable judicialización de las respuestas a los conflictos que surgen. Este es el peor escenario para los emprendedores, los trabajadores y los inversores vinculados a la economía digital. La tecnología avanza y lo seguirá haciendo, y la regulación no puede quedarse atrás: debe mitigar los riesgos y potenciar las oportunidades que ofrece la innovación tecnológica.

El pasado 7 de marzo organizamos en el Congreso de los Diputados un debate sobre el empleo en las plataformas digitales de reparto de última milla. En el encuentro participaron representantes de plataformas digitales, organizaciones sociales y expertos que debatieron sobre cómo encajar las nuevas formas de empleo fruto de la digitalización, en el marco regulatorio actual. Allí pudimos discutir el reto mayúsculo que está comportando a nivel global la gig economy, es decir, el trabajo en relación con las plataformas digitales.

En este contexto, la figura del trabajo autónomo está ganando un protagonismo inesperado por el regulador clásico. Frente a una concepción extensiva y excesiva de laboralización de las relaciones en el seno de las plataformas digitales, apostamos por el reforzamiento de la fórmula del trabajo autónomo en aquellas situaciones en que este planteamiento sea el adecuado. Y eso reclama algunos esfuerzos. A todos nos compele la necesidad de actualizar la figura del trabajador autónomo mejorando y ampliando sus derechos, protección y garantías. De hecho, muchos han apuntado la necesidad de estar atentos para asegurar el trabajo de calidad en este modelo –preocupación que comparto–, pero cabe recordar que el trabajo en relación con las plataformas digitales tiene considerables potencialidades de generación de horas de trabajo y crecimiento económico, y que estamos ante modelos de negocio con enorme aceptación por parte de los usuarios. Por ejemplo, en el caso de las plataformas de reparto de última milla, las reducidas barreras de entrada permiten a colectivos vulnerables o excluidos del mercado laboral obtener ingresos de forma fácil e inmediata, y muchos comercios han encontrando el servicio de envío a domicilio una forma de ampliar su base de clientes y de competir con los gigantes del comercio online.

España dispone de uno de los Estatutos del Trabajo Autónomo más avanzados de nuestro entorno con la capacidad de dar cabida a diferentes modelos y casuísticas como la de los autónomos en el entorno multiplataforma. Por tanto, ¿por qué retrasar una solución jurídica derivando la responsabilidad de legislar a los tribunales? Son muchos los jueces que dictan sentencia recordando que un tribunal no es el espacio para debatir las nuevas modalidades de empleo y que animan al regulador a mover ficha antes de remitir el caso a la justicia. El trade (trabajador autónomo dependiente) es una figura única en el ordenamiento jurídico. Ya en la primera década de este siglo nos avanzamos (junto con CC OO) en la necesidad de reconocer esa nueva realidad que representaban los trade. Ahora que se está exportando a otros países y que presenta un amplio margen de coberturas y adaptación a de diferentes realidades, dicha figura tiene mayor sentido. El trade, mediante un acuerdo de interés profesional, ofrece la cobertura social necesaria y la garantía de derechos equiparables al de una relación laboral. En este sentido, debemos explorar la oportunidad de adaptar esta figura al entorno digital.

Diseñar soluciones de futuro requiere de una perspectiva amplia y de una caracterización real de la actividad, que huya de prejuicios, estigmas e ideas preconcebidas. Solo partiendo de un análisis ajustado de la realidad podremos diseñar políticas públicas eficientes que mejoren la vida de los ciudadanos y persigan el interés general. En lo que respecta al trabajo en relación con las plataformas digitales nos encontramos al inicio de una reflexión y de un trabajo de evolución normativa que no ha hecho más que empezar. Necesitamos soluciones normativas inteligentes y valientes que aseguren el mejor marco normativo para los trabajadores, los usuarios, las empresas y para la competitividad de nuestra economía ante el cambio digital.

Publicat originalment a Cinco Días

 

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