EL JUICIO DEL 1-0 ES UN DESPROPÓSITO

Un año después de una declaración de independencia de la que no fue partidario porque “no iba a poder hacerse efectiva”, Carles Campuzano explica a El Siglo horas antes de que se conozca si la Fiscalía mantiene la acusación de rebelión en el juicio del procés, que “ha habido un deshielo de las relaciones entre el Govern de la Generalitat y el Gobierno del Estado que valoramos […] Pero necesitamos ir a la cuestión de fondo. Y ésts tiene que ver con el reconocimiento de que Cataluña es una nación que aspira a que sus ciudadanos decidan su futuro político”. De cara a la negociación presupuestaria con el Ejecutivo de Pedro Sánchez, en el PDeCAT se mantienen expectantes sobre la “libre absolución” de los procesados por el 1-O y ante la posibilidad de que puedan “llegar al juicio desde sus casas y no desde la prisión”.

“Nuestra aspiración es la libre absolución y que lleguen al juicio desde sus casas y no desde la prisión” “Si la Crida pretende ser un nuevo partido político, probablemente no es lo que el país necesita” “El Govern deberá explorar acuerdos con el PSC y los Comunes”

Se acaba de cumplir un año de la declaración de independencia por parte del Parlament. ¿Cómo recuerda esos días? 
Esos días eran una mezcla de varios sentimientos. Una emoción en positivo cuando vivimos la reacción de miles de ciudadanos de Cataluña en la defensa de su derecho a votar el 1-O. Y,  al mismo tiempo, una sensación de enorme indignación por la actuación de la policía durante aquella jornada, totalmente desproporcionada e injustificada, que va quedar grabada en la piel de muchos catalanes para unas cuantas generaciones. Y también con preocupación durante todo el mes de octubre. Fui de los que defendí que no debíamos ir a una declaración de independencia, porque estábamos convencidos algunos de que esa declaración no iba a poder hacerse efectiva. Vimos una reacción del Estado, impropia en una sociedad avanzada y democrática, con la aplicación del 155 y la encarcelación de los dirigentes de las entidades cívicas y de los miembros del Govern. La gran lección de lo sucedido en septiembre y octubre del año pasado es que un conflicto político debe afrontarse desde la política. Rajoy optó por la externalización del conflicto a los jueces y provocó el definitivo choque de trenes.

¿Qué espera del juicio sobre el 1-O que se va a abrir en breve? 
El juicio viene marcado por irregularidades desde el primer momento, desde el hecho de que los miembros del Govern son citados el 2 de noviembre con dos días de antelación, sin capacidad casi de preparar la comparecencia, hasta el hecho de que existan distintas causas en distintos tribunales, el Supremo, la Audiencia Nacional, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, rompiendo la unidad del proceso judicial, y la imputación de rebelión. Una imputación que ha sido cuestionada, por ejemplo, por Pascual Sala, expresidente del Tribunal Constitucional y del Supremo, por el propio presidente del Gobierno, que se ha remitido a la doctrina de Federico Trillo sobre esta materia, y por el ponente socialista del Código Penal en el año 95, Diego López Garrido, que niega que en Cataluña existan los supuestos del delito de rebelión. Es un despropósito, que no sólo vulnera derechos y libertades de los imputados, sino que degrada el funcionamiento de la justicia en España. La percepción en sectores muy amplios de la sociedad catalana es que con este juicio no se quiere hacer justicia, se quiere hacer venganza.

¿Puede el Gobierno presionar a la Fiscalía para rebajar las acusaciones, incluso durante el juicio, como han demandado ciertas voces del independentismo?
La Fiscalía podría ser sensible a las consideraciones que ha hecho Pascual Sala. La Fiscalía podría ser sensible a las afirmaciones que han hecho 120 catedráticos de derecho penal. La Fiscalía debería analizar por qué la justicia alemana, belga o escocesa considera que no hay delito de rebelión. O la Abogacía del Estado podría tener determinada actitud. Y si de verdad se tuviera visión de Estado, como la que se tuvo hace 40 años, se sabría encauzar por la vía política y democrática el conflicto con Cataluña. Si vamos a una sentencia que condena a prisión a los dirigentes sociales y políticos que lideraron el procés, eso va a agravar todavía más, si cabe, el conflicto. Sería bueno que la justicia y los fiscales tuvieran sentido de Estado.

¿Las palabras de Pedro Sánchez señalando que el delito de rebelión no se ajusta a lo sucedido el 1-O van en la línea de gestos que ustedes demandan para sentarse a negociar los Presupuestos?
Nosotros valoramos de manera positiva estas afirmaciones, como valoramos en su día las afirmaciones de varios ministros que tampoco entienden la prolongación injusta de la prisión provisional. Tiene su valor político, no lo negamos. Pero vamos a ver qué ocurre en las próximas semanas. Necesitamos que haya un clima de confianza que, hoy por hoy, no está facilitando la marcha del proceso judicial. Esto hace muy difícil tener un diálogo político normal.

¿Con qué gestos por parte del Gobierno se conformarían? ¿Les bastaría que la Abogacía del Estado fije la acusación de sedición en su escrito, en lugar de la de rebelión?
No podemos plantearnos conformidades en este asunto. Nuestra aspiración es, y no puede ser otra, la libre absolución y que lleguen al juicio desde sus casas y no desde la prisión. A partir de ahí, vamos a ver lo que ocurre, porque estamos en una situación de flagrante injusticia. Vamos a ver si en estos escenarios, la libre absolución y que puedan llegar desde sus casas, hay cambios.

¿Qué propuestas espera por parte de Pedro Sánchez en la comparecencia monográfica en el Congreso sobre Cataluña?
Esperamos todo lo que está pendiente: una propuesta de fondo. Hasta ahora, ha habido un deshielo de las relaciones entre el Govern de la Generalitat y el Gobierno del Estado que valoramos. Valoramos que se hayan levantado los recursos en el Constitucional a algunas leyes importantes que aprobó el Parlament, como la de Sanidad y Vivienda. Y eso ayuda, seguro. Pero necesitamos ir a la cuestión de fondo. Y la cuestión de fondo tiene que ver con el reconocimiento de que Cataluña es una nación que aspira a que sean sus ciudadanos los que decidan su futuro político. Sobre eso, el consenso en Cataluña va a más allá de los que defendemos un Estado propio. A eso Pedro Sánchez debe darle respuesta. Es más, ¿tiene alguna idea para convencer a la sociedad catalana de que hay una alternativa mejor a la independencia?

De momento, esa idea es una reforma del Estatut.
Fíjese, nadie sabe en qué términos se plantea esa reforma del Estatut. Y lo que sabemos es que la última reforma del Estatut tuvo el final tan triste con la sentencia del Constitucional del año 2010. Lo que sabemos es que, en Cataluña, la mayoría política del Parlament no estamos por la reforma del Estatut. Pero bueno, que el Gobierno ponga encima de la mesa distintas opciones para que los ciudadanos puedan decidir. Negar la legitimidad de la independencia y del derecho a decidir es irreal en términos políticos.

¿Qué valoración hace de la Crida y de su papel a futuro en el escenario político catalán?
Veremos. La Crida se formula como una propuesta de agrupar bajo su seno a la pluralidad de las fuerzas políticas que defendemos la independencia. Eso, desde el primer momento, ha sido rechazado por ERC y algún otro grupo. Por tanto, esa pretensión parece que no va  ser posible. Veremos que terminan planteando los promotores de la Crida en su congreso fundacional de principios del año que viene. Si la Crida pretende ser un nuevo partido político…

Eso parece, ha sido inscrita como tal. 
…Probablemente no es lo que el país necesita. Lo que necesitamos, al menos en el caso del Partit Demòcrata, es reforzar con vocación amplia, una fuerza política soberanista, con vocación de gobierno, orientada a trabajar activamente para que el diálogo encuentre solución al conflicto y que defienda un modelo de sociedad europeo, avanzado y democrático. Ese proyecto político, en un escenario en el que la Crida no consigue agrupar a todas las fuerzas políticas, gana más relevancia.

¿Hay riesgo de escisión en el PDeCAT?
Creo que nadie puede desear, en un momento en el que apelamos a las máximas unidades, vayamos a las disgregaciones. Por tanto, no quiero imaginarme que la puesta en marcha de la Crida termine en un escenario de división.

¿Y qué peso político puede tener el Consell de la República que ha impulsado Puigdemont?
Lo que va a pretender, con la presencia del president Puigdemont y otros miembros de su gobierno en el exilio, es dar a conocer a la comunidad internacional lo que sucede en Cataluña, el conflicto con España. Ahí, puede tener un papel relevante.

¿Pero sin ningún otro rol a la hora, por ejemplo, de dictar la política de la Generalitat?
Es evidente que no. El Govern de la Generalitat tiene suficiente poder, suficiente autoridad, y tiene la responsabilidad de gestionar lo mejor que sepa sus competencias. Están obligados. Y no podemos menospreciar el Govern de la Generalitat. Tiene mucho poder y debe ejercerlo.

Con la pérdida de la mayoría independentista en el Parlament, ¿Cataluña está abocada a elecciones?
Fue una mala noticia la pérdida de esa mayoría, pero estoy convencido de que los ciudadanos que votaron a Junts per Catalunya y a Esquerra Republicana en diciembre del año pasado les votaron para gobernar durante cuatro años.  Yo deseo y espero que la Generalitat dure lo más posible.

¿Y con qué mayorías se va a sostener el Govern?
Bueno, el Govern deberá construirlas. El Govern deberá explorar con otros grupos parlamentarios, con el Partido Socialista y los Comunes, los acuerdos que permitan desarrollar la agenda legislativa que debe desarrollar, empezando por la discusión del Presupuesto para el año 19.

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