EN DEFENSA DE PROACTIVA OPEN ARMS

Debería preocuparnos que la acusación a ONGs como Proactiva Open Arms que se dedican al rescate humanitario se inició por parte de Frontex, la agencia europea de la guardia de fronteras y costas, cuando culpó a las organizaciones humanitarias de colaborar con los grupos que trafican con personas

La retención del navío de rescate de la ONG catalana Proactiva Open Arms por las autoridades italianas es el último despropósito de una política de contención de los refugiados por parte de la mayoría de los Estados de la Unión Europea radicalmente injusta. Los gobiernos europeos, desbordados por la crisis humanitaria de las guerras de Siria, Irak y Afganistán, pero también por los conflictos de la África Subsahariana, no logran contener el flujo humano que intenta entrar en Europa.

Los costes de esta política son enormes, en términos humanos y en términos políticos. En términos humanos, por los cálculos realizados hasta la fecha, nos hablan de una media de 3.000 personas al año fallecidos en el mar Mediterráneo durante la última década, intentando llegar a nuestras costas. Una cifra intolerable y atroz y que debería indignarnos y movilizarnos en defensa de los ideales humanistas del proyecto europeo. Y en términos políticos, expresa la extraordinaria crisis de proyecto y valores que padece el conjunto de las sociedades europeas. Frente al fenómeno de los refugiados y las migraciones, una segmento significativo de las opiniones públicas europeas optan por el repliegue identitario. Los miedos de amplios sectores de las clases populares son azuzados por los populismos que buscan en el chivo expiatorio del extranjero el culpable  de las angustias sobre el futuro ante los retos de la globalización, las revoluciones tecnológicas y la demografía. En Italia, los extremistas xenófobos de la Liga aplauden la acción contra los barcos de rescate y la acusación de colaborar con los traficantes de personas.

Pero aquello que debería preocuparnos es que la acusación a determinadas ONGs que se dedican al rescate humanitario se inició por parte de Frontex, la agencia europea de la guardia de fronteras y costas, cuando culpó a las organizaciones humanitarias de colaborar con los grupos que trafican con personas. Cuestionar la actividad humanitaria que tiene como único objetivo salvar vidas no es digno de una agencia pública que debería tener, precisamente, como principal propósito evitar las muertes en el Mediterráneo y que no está siendo capaz de hacerlo por sí sola. La principal misión de Frontex es concretamente la protección de las fronteras y no el rescate humanitario. Frontex no está siendo capaz ni de una cosa ni la otra. Ni el flujo está siendo contenido y las personas siguen muriendo en el mar.  Ha sido el fracaso de los gobiernos en esos objetivos lo que explica la irrupción de las organizaciones humanitarias en misiones de rescate en las costas europeas. Y suerte que tenemos de ellas.

La gravedad de la situación, además, tiene que ver con el incumpliento de las normas internacionales que regulan el derecho de asilo y las obligaciones humanitarias en alta mar. Las primeras establecen el deber de acogida frente aquellos que huyen de sus países porque en sus países las autoridades no les pueden garantizar el derecho humano a la vida; las segundas establecen la prioridad del salvamento en cualquier circunstancia.

Necesitamos un nuevo enfoque europeo en materia de migración, refugio  y asilo. Humanista y realista, que asuma que una sociedad envejecida como la europea va a continuar necesitando de inmigrantes y refugiados para garantizar el dinamismo económico, la vitalidad social y el rejuvenecimiento de sus poblaciones. Un nuevo enfoque que opte por la gestión activa de los flujos y no por la política de contención y control; que abra vía legales y seguras de acceso de inmigrantes y refugiados; que colabore con los países de origen y tránsito en la gestión de esos flujos, desde la exigencia de respeto a los derechos humanos; y que defienda como un valor positivo la diversidad cultural y religiosa de sus sociedades evitando la generación de sociedades  paralelas y promoviendo la cohesión social y la igualdad de oportunidades.

El reto es colosal. En la defensa de Proactiva Open Arms, nuestras sociedades se juegan la esencia del ideal de una Europa abierta y fundamentada en los valores y principios de la Ilustración.

Publicat originalment a El Siglo de Europa

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