SIN GOBIERNO Y SIN OPOSICIÓN

El sistema parlamentario está bloqueado. Hay una clara responsabilidad de la Mesa del Congreso, donde el PP y Cs impiden la tramitación de la mayoría de las iniciativas legislativas de la oposición. Y el Gobierno abusa, como no se ha hecho nunca en democracia, de su capacidad de vetar las propuestas legislativas que tienen impacto presupuestario.

Hace dos años que las Cortes no legislan y que España tiene un Gobierno en funciones o de mínimos. Cualquiera que compare la actividad legislativa de las Cortes Generales de 2015 (cuando el PP aún tenía mayoría absoluta), con la que se ha llevado a cabo en 2016 y 2017, llega a la conclusión que España no tiene Gobierno desde hace más de dos años.
En 2015 las Cortes Generales aprobaron 64 Leyes, imponiendo el PP su agenda legislativa sin prácticamente concesiones.

El 20 de diciembre de ese año se celebraron elecciones con un resultado claro, pero ciertamente complejo de gestionar: caída en picado de PP y PSOE, y ascenso de Podemos y Cs. Al final, la complejidad se impuso a la claridad y a la voluntad mayoritaria de cambio de la sociedad, y  seis meses después, la poca cultura de pacto y coalición existente en el Estado llevó a celebrar nuevas elecciones el 26 de junio. Mientras tanto, el Gobierno en funciones y la correspondiente mínima actividad parlamentaria marcaron el tono.

Las elecciones de 26 de junio modificaron poco el panorama, pero cuatro meses después, con el voto de Ciudadanos y la abstención del PSOE, el 29 de octubre, el límite legal de la convocatoria de nuevas elecciones, Rajoy fue finalmente investido. Con todo, el balance del 2016 es que las Cortes Generales sólo aprobaron dos leyes en todo un año.
El año 2017 España tuvo Gobierno, pero débil y gobernando poco. Las Cortes Generales sólo aprobaron trece leyes (una quinta parte de las aprobadas en 2015).

¿Y sobre qué temas? Cuatro de las leyes corresponden a transposición de directivas europeas, las referidas a la Ley de Contratos era la más importante; seis corresponden a modificaciones puntuales, la del Estatuto del Trabajo Autónomo era la más relevante; y tres eran presupuestarias, la del Presupuesto del Estado de 2017, y dos por el País Vasco, la del Cupo y la del Concierto.

Para 2018 no hay Presupuesto para el Estado, no hay nuevo sistema de financiación para las Comunidades Autónomas, ni propuesta en firme… No hay medidas para el empleo, no hay medidas para la transición energética, no hay medidas para la investigación… No hay medidas de futuro.

La oposición también tiene sus responsabilidades

La mayoría absoluta permitió al PP hacer lo que le dio en gana durante los años 2012-2015. Frente a esta posición, en 2015 y 2016 los grupos parlamentarios de la oposición se comprometieron sobre muchas cuestiones de gran relevancia y a derogar las leyes más cuestionadas y discutibles en cuanto hubiera la ocasión. Ahora existe la ocasión, pero la oposición parece abducida, no existe: los derechos humanos, la educación, la financiación de CC AA y de ayuntamientos, las pensiones, la dependencia…. Parece que el PSOE, Ciudadanos, incluso todo Podemos, lo han olvidado. Ni la ya declarada corrupción del PP merece oposición en España.

El sistema parlamentario está bloqueado. Hay una clara responsabilidad de la Mesa del Congreso, donde el PP y Cs impiden la tramitación de la mayoría de las iniciativas legislativas de la oposición. Y el Gobierno abusa, como no se ha hecho nunca en democracia, de su capacidad de vetar las propuestas legislativas que tienen impacto presupuestario. Se trata, efectivamente, de  puro filibusterismo que debería ser corregido por el Tribunal Constitucional. Un filibusterismo que, por cierto, es  apoyado en la práctica por quienes como Ciudadanos se presentó a las elecciones con un programa regeneracionista.

Definitivamente, el PP parece agotado en su proyecto; por eso le resulta tan importante el enemigo interno que representan las demandas democráticas de Catalunya, pero lo más dramático es que la oposición tampoco parece tener ideas propias.

Después de dos años de “no  Gobierno”, vemos que también han transcurrido dos años de “no  oposición” en el Congreso.

Publicat originalment a El Siglo de Europa

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