UNA MOCIÓN DE CENSURA DEMASIADO VERDE

Va a ser difícil un sí de los demócratas catalanes a Pablo Iglesias. La moción de censura se parece cada vez más a una plataforma política para relanzar un candidato y una fuerza política bien concretos

La moción de censura que Podemos y sus confluencias han soltado en el Congreso es una legítima táctica parlamentaria. Sirve tanto para denunciar la política del Gobierno como para procurar proyectar la vocación de liderazgo alternativo en el campo de la izquierda de Pablo Iglesias. Otra cosa es si esta moción de censura tiene alguna posibilidad de éxito. Y es evidente que eso no va a ser posible.

Razones para censurar a Rajoy hay muchas. De entrada, las mismas que nos llevaron durante el 2016 a votar no a la investidura de Rajoy. En estos meses de Gobierno, Rajoy ha permanecido, a pesar de la pérdida de millones de votos y docenas de escaños, instalado en la misma política que protagonizó durante sus cinco años de mayoría absoluta, especialmente en relación a la cuestión catalana, optando por la vía judicial y las acciones penales contra los dirigentes soberanistas catalanes. De momento, Francesc Homs ha sido la primera víctima de todo ello. Homs, que lideró la candidatura en el Congreso de nuestra fuerza política, ha perdido su condición de diputado por el simple hecho de haber facilitado la celebración del 9-N, cuando más de dos millones de catalanes expresaron su opinión sobre el futuro de Catalunya. Pero también tenemos razones en el ámbito de la política económica, social y cultural del Gobierno para discrepar y censurar a Rajoy. Una recuperación económica con importantes incertidumbres y debilidades sobre el modelo productivo, una política fiscal que castiga a pymes y autónomos, una política de empleo que no garantiza empleo de calidad y suficiente para los desempleados, una política de infraestructuras equivocada y contraria a los intereses de Catalunya, una política social que ignora y castiga a la infancia y a los mayores, y una política cultural que olvida los consumidores culturales de cine. El balance de estos meses nos confirma nuestro no a Rajoy.

Ciertamente, en España, como en otros Estados de nuestro entorno, la moción de censura es constructiva, o sea, que no se trata sólo de estar de acuerdo en censurar al Gobierno, sino en reclamar la confianza de la Cámara para un candidato a la Presidencia del Gobierno con un programa bien concreto. Y ahí la realidad política es bien tozuda. Construir una alternativa real a Rajoy exige algo diferente que proponer a Pablo Iglesias como candidato a presidente y, sobre todo, reclama consensuar un programa de Gobierno compartido por una nueva mayoría. Un programa que para el Partit Demòcrata debiera incorporar necesariamente el acuerdo para celebrar un referéndum sobre el futuro político de Catalunya. Pero un programa además debe ser útil para consolidar una recuperación económica que siente las bases para un modelo productivo competitivo, con inversiones clave en infraestructuras y el aumento del esfuerzo en I+D+i, y confianza en la actividad empresarial, que aligere cargas administrativas y desburocratice la Administración para acercarnos a las economías más avanzadas de nuestro entorno. A su vez, que asuma los compromisos que se derivan de formar parte de la Unión Europea y la Eurozona, que ponga el acento en el empleo, y sepa recoser una sociedad fracturada en demasiados ámbitos por la larga y dura crisis que se ha padecido. Y en todo eso, ciertamente los modelos que representamos Unidos Podemos y el Partit Demòcrata son nítidamente distintos.

Por todo ello, va a ser difícil un sí de los demócratas catalanes a Pablo Iglesias para que sea candidato a la presidencia del Gobierno. Pero vistas, además, las posiciones que van adoptando el resto de fuerzas políticas, la moción de censura se parece cada vez más a una plataforma política para relanzar un candidato y una fuerza política bien concretos. Francamente, es legítimo que eso sea así, pero también es legítimo que desde el Partit Demòcrata nos sintamos muy poco concernidos con esta moción de censura. Seguro que España necesita una alternativa a Rajoy, pero esta moción de censura continúa estando muy verde. Demasiado verde.

 

Publicat originalment a El Siglo de Europa

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